Mientras la Princesa y Cuchulito siguen elaborando complicados planes de fuga, y el Príncipe evalúa cómo hacer llegar a su inalcanzable amada su incondicional pasión, podemos seguir revolviendo el baúl de los recuerdos. El menú incluye ópera, arroz con pollo, artilugios comprados en un sex shop, un imprevisto cambio de bando, una rendición incondicional y terrible violencia pasional. (Nena, si con esto no muerden el anzuelo, sólo nos queda desnudarnos por webcam).
miércoles, 16 de junio de 2010
RECORDAR ES VOLVER A VIVIR...
...Y TORTURAR, PERSEGUIR, COQUETEAR, CONQUISTAR...
lunes, 14 de junio de 2010
Teoría y práctica del marketing.
Aclaración y disculpa pública.
No bien llegó a mi conocimiento el... disgusto, llamémosle disgusto, de Lady Rossy al percatarse del cambiazo, le ofrecí sentidas disculpas y explicaciones en forma privada y personal. Muy sentidas, teniendo en cuenta que me estaba dejando sordo y calvo, a base de gritos, lloros, pataleos y tirones de cabello. Es difícil lidiar con el temperamento sereno de Lady Rossy cuando no está sereno.
Aunque sea dura.
Aunque duela.
Aunque decepcione.
Aunque no hayamos podido vender la exclusiva a la gaceta "El chisme tiene la razón".
¡Cuchulito no es Cuchulito!
Sí, lo admito: la imagen del perrito enojado no es una fotografía del "verdadero" Cuchulito, querida mascota de Lady Rossy, quien en un rapto de generosidad -del que sin duda ahora se arrepiente amargamente- lo cedió para que tuviera un destacado papel en este blog.
No bien llegó a mi conocimiento el... disgusto, llamémosle disgusto, de Lady Rossy al percatarse del cambiazo, le ofrecí sentidas disculpas y explicaciones en forma privada y personal. Muy sentidas, teniendo en cuenta que me estaba dejando sordo y calvo, a base de gritos, lloros, pataleos y tirones de cabello. Es difícil lidiar con el temperamento sereno de Lady Rossy cuando no está sereno.Luego pensé que quizás fuera útil repetir aquí la explicación, por si la dama, en su enajenac... en su estado femeninamente alterado, no hubiera entendido a cabalidad mis argumentos.
La cosa es así. ¿Ustedes creen que cuando hagan la película sobre la vida de la Madre Teresa van a elegir para caracterizarla a una ignota monja feíta y mugrienta de la India, por superiores que sean sus virtudes morales? Yo pienso que lo más probable es que contraten a Penélope Cruz, que sabe poner bellos ojitos de mártir, o incluso a Angelina Jolie y sus labios de rezar avemarías.
Ya ven, la sustitución de Cuchulito también fue un asunto de marketing y ventas. El bueno de Cuchulito jamás sabría poner esa carita de perrito mafioso, ni tiene un aspecto tan peludito tampoco. La belleza de Cuchulito es interior, se ve con los ojos del corazón. De preferencia, los ojos de un corazón que lo haya conocido desde cachorrito. Eso, en cuanto a razones meramente de imagen.
Por otra parte, y menos frívolamente, está el asunto de los riesgos. Lady Rossy debería saber que estamos protegiendo la intimidad virtual de Cuchulito -un can muy discreto, modesto y tímido- y manteniéndolo a salvo de graves peligros. ¿Cuáles pel..? Bueno, ehhh... a ver.... por ejemplo que llevados por febril entusiasmo los fanáticos de este blog creen en facebook un grupo de admiradores de Cuchulito, y que luego alguno de los tres millones de miembros, que no goce de perfecta estabilidad mental, decida secuestrarlo. Esas cosas pasan, señores, esas cosas pasan.
Bien. Esperamos que el asunto esté aclarado a satisfacción de las partes. Con permiso, tengo que ir a curarme estos arañazos, la septicemia en la Edad Media te deja frito.
Nota: ningún animal fue maltratado para producir este blog.
jueves, 10 de junio de 2010
De Castos Besos y Temperamentos Encendidos
Cuantas veces habré escuchado a la nana quejarse con tía Rebeca:
—¡Pelirroja… tenía que salir pelirroja!! Ay Su Señoría, escúcheme bien, como que me llamo Adalcerta Jardilinia De los Santos y Muelas Cortas, algún día el genio de esta niña despertará y ese día ¡Dios nos coja confesados!, ese día arderá el castillo!!!
Pues ese día llegó.
Y puedo asegurar que ahora que mi temperamento despertó no podrá ser encadenado nunca mas!!
… tal vez mi declaración de independencia sería más efectiva si alguien más que Cuchulito estuviera presente, pero es difícil conseguir una audiencia numerosa estando encerrada en la habitación más alta de la torre del castillo, además hay que tener en cuenta que la mayoría de las damas de la corte continúan sin hablarme desde el atentado culinario de Lady Sheila. Si serán rencorosas, deberían estar agradecidas de que sus lenguas están menos inflamadas y ahora pueden comer papillas y sopitas.
Se preguntarán qué pudo hacer esta dulce criatura para verse –otra vez- encerrada en sus aposentos. ¿Es que no vieron el pasquín de Doña Zoila Lengüis du Viperine? Ahh ¿así que todos los ejemplares se han agotado? Como es de morbosa la gente.
Bueno no importa, igual se los voy a contar, así que acomódense que la historia tiene para rato.
Resulta que el día de ayer, Lady Sheila accedió a acompañarme a comprar lanas de colores para terminar la bufanda que estaba tejiendo. Por supuesto que no dije que la prenda en cuestión era para mi amado príncipe, si lo hubiera hecho les aseguro que la guerrera era capaz de atarme con mis trenzas, llevarme a cuestas cual fardo mal envuelto y encerrarme en mi habitación para luego tirar la llave al foso.
Así que fuimos a las caballerizas por nuestras monturas. Para mi mala suerte, el mozo de cuadra Cloroaldo estaba enfermo y en su lugar estaba… Adalberto, el infame paje buchón. Debí intuir que algo tramaba el enano maldito porque me dirigió una mirada taimada y calculadora antes de decir, con aire inocente más falso que una moneda de 40 maravedíes:
—El clima es estupendo para ejercitar a los caballos. Mis señoras podrían aprovechar para hacer una carrerita hasta el pueblo, tal vez así sepamos quién es la mejor amazona…
Como la guerrera no puede resistir un desafío, tan pronto salimos de los establos, me retó. Así que salimos a galope rumbo a la villa.
Debí recordar que mi silla de montar no estaba hecha para participar en ningún tipo de carrera, mucho menos en la versión medieval del Derby de Kentucky de la guerrera. No saben lo difícil que es mantener la imagen de lady elegante y chic, mientras tratas de aferrarte al caballo para evitar terminar tus días empotrada en algún árbol como George de la Selva. En fin, cuando pensaba que tendrían que recoger mis pedacitos para armarlos después como un rompecabezas, alguien detuvo la loca carrera del caballo.
Mi corazón palpitaba salvaje, no se si por el susto o por los fuertes brazos que me cobijaban. No quería abrir los ojos por temor a descubrir que mi salvador no era quien yo esperaba. Pero no debí temer, era él ¿quién otro hubiera sido capaz de salvarme?
Cuando sus ojos se posaron en los míos no pude apartarlos. Todo se detuvo, los gritos alarmados de la gente que estaba en la plaza se acallaron en mi mente. Era como si sólo estuviéramos él y yo en el mundo.
Entonces ocurrió…sus labios encontraron los míos y me perdí, sí, me perdí totalmente. Olvidé quien era y en donde estábamos, dejé que mi temperamento de pelirroja enamorada tomara las riendas y me aferré a su cuello para beber de su boca y hacer de ese instante eterno. Bueno el instante no fue tan eterno porque de pronto fui arrancada de los brazos de mi príncipe y tirada nada ceremoniosamente sobre la grupa de un caballo, mientras escuchaba despotricar a la guerrera.
Debo admitir que mi falta de modestia se debió a que había leído el último libro de Tielle StClare, que Lady Rosana había introducido de contrabando en el castillo. ¡Ay! lo que me había perdido todo este tiempo por leer las novelas de la Cartland. Yo que pensaba que todo terminaba con eso de “depositó un casto beso en sus labios y fueron felices para siempre”. Nanay señoras y señores!! Ahora se lo que pasa después y no me conformaré con nada menos.
Regresando al relato de mis pesares, estaba segura que la guerrera no perdería tiempo para correr e informar a tía Rebeca sobre lo ocurrido. Y la verdad no veía forma alguna para escaparme de su ira.
Qué equivocada estaba.
Tan pronto llegamos al castillo, la guerrera me arrastró en silencio hasta mis habitaciones en la torre. Una vez ahí, me advirtió que no dijera ni una palabra de lo ocurrido para evitar que tía Rebeca montara en cólera y me hiciera usar uno de los tantos cinturones de castidad de su colección privada.
Que ingenua fui al pensar que los chismes no llegarían a oídos de la tía, debí saber que la vieja urraca de doña Zoila se las ingeniaría para hacerle llegar un ejemplar de “El Chisme tiene la Razón”
Cualquiera pensaría que luego de la contabilidad arrocera, la persecución ovejuna y la “cocina” de la guerrera, había tenido suficiente sufrimiento para toda una vida, pero nooooooo, nada de eso señores.
Tengo la espada de Damocles pendiendo sobre mi cabeza.
Bueeeno, no será Damocles ni su espada, pero si Sor Ángeles y su rosario. La monjita ha tenido la “brillante idea” de sugerir a tía Rebeca que para apaciguar mi descarriado temperamento, un tiempito con las hermanitas del convento de Santa Frígida del Silencio Perpetuo, no me vendría nada mal.
Para redondear el castigo debo rezar 567 rosarios completos y 348 novenas a San Blas de la “Lengua ligera”, a este paso estaré rezando ocho años, 2 meses y 8 días, para cuando salga seré una anciana de 24 años!!!!
Eso no lo puedo permitir, mucho menos ahora que probé las mieles de sus labios y él tuvo una pequeña muestra de mi pelirrojo temperamento.
Así que ahora, entre la humareda de las veladoras y con Cuchulito como única compañía, me encuentro devanándome los sesos para idear una forma de fuga. Porque lo haré!! Por los reliquias de santa Catarina del Corazón Atravesado, está niña irá por su amado!!!.
sábado, 5 de junio de 2010
Limpieza del Alma...Dubi dubi duuu
Retomando el hilo de la historia...
- Vaya, vaya, Andrés... tú por aquí, ya iba siendo hora. Últimamente no se te ve mucho por esta zona de la iglesia.
- Hmm... sí, no sé... a lo mejor no es el momento adecuado. Quizás no tiene tiempo para atenderme ahora mismo. ¿No sería mejor que volviera más tarde? Dentro de... dos o tres años, por ejemplo, qué apuro hay.
- ¿Acaso la salvación de tu alma inmortal no tiene prisa, hijo? Ya que estás aquí, no veo razón para posponerlo. Carpe diem.- Sí, sí, como usted diga Monseñor. Ay, por dónde empiezo....
- En estas cosas, como en la mayoría, conviene empezar por el principio, hijo. Y no te apenes ni sientas vergüenza alguna, recuerda que represento a Dios Padre, que es todo Amor y Compasión.- (El obispo suele hablar así, con muchas mayúsculas, debe ser algo que se aprende en el Seminario).
- Bueno, resulta que yo me enamoré de una dama de la región...
- Sí, hijo... algo he oído al respecto. Lady Marita, la querida sobrina predilecta de la condesa. Justo ayer hablaba con...
- ¡Padre! Si vengo hasta aquí embozada y discretamente, no es para que todo el mundo hable. ¿Y el secreto confesional, dónde queda?
- Andrés, Andrés. Si querías secreto quizás deberías haberlo pensado antes de protagonizar un incidente público, muchacho. En pleno centro del pueblo además.
- Venerable Monseñor, es que usted no entiende lo que yo siento.
- Hijo, que yo haya hecho voto de castidad no me impide conocer las urgencias de un varón joven y sano. De hecho, en mis años mozos, yo... pero no se trata de mí, sino de ti. Habla con confianza, estoy aquí para comprenderte y darte la absolución.
- Buenooo....¿es pecado besar, cuando se ama, padre?
- Depende. ¿Con lengua o sin lengua? Déjame consultar el manual.... veamos... besito simple, dos avemarías; beso con labios abierto, tres avemarías y un padrenuestro; beso con lengua, cinco avemarías, dos padrenuestros, un credo...- ¡Cinc....! Pero, Padre, y si fue ella la que metió la lengua, ¿lo mismo tengo que recitarlo todo? ¿No podría hacerme un descuento del 50% al menos?
- Andrés, te he dicho y repetido hasta el cansancio que no puedes, no puedes, confesar pecados ajenos. Aquí vienes por tu cuenta y riesgo. Lo de lady Marita lo arreglará ella con su alma, si le parece. O con su tía, que es mucho peor. Y lo de pedir rebaja... creo que has frecuentado demasiado los bazares de tierras infieles, querido muchacho. No estás comprando una alfombra, sabes?
- Está bien, está bien Monseñor.-- (Un caballero astuto sabe cuando batirse en retirada).- En realidad yo venía por otro asunto... ¿tiene por ahí la listita? ¿No se me fijaría qué dice de los pensamientos impuros?
- Andrés. Las cosas aquí no funcionan así. Te lo volveré a explicar despacito: tú confiesas tus pecados, y después yo te digo la penitencia y te doy la absolución. Las cosas en la Santa Madre Iglesia siempre se han hecho así, y jamás cambiarán. Es más probable que algún día los cardenales elijan un papa alemán y de dudoso curriculum, a que varíen un ápice nuestras prácticas.
- ... (suspiro). Si usted lo dice, Padre. Bueno, mire, la cuestión es que hace un par de noches, me dormí y soñé. ¿Ya me puedo ir?
- No. Por ahora, dormir y soñar no es pecado. Necesito que me des más detalles.
- ¿Detalles? ¿Le parece, Monseñor? Bueno... si usted quiere... En mi sueño, ella visitaba mi lecho. En la oscuridad, me envolvía primero su perfume, más enervante que el incienso del templo y que los azahares de Granada. Mientras mi bella pelirroja se acercaba, el silencio estaba lleno de anticipación y sólo lo rompían el leve rumor de sus pies desnudos y nuestras respiraciones entrecortadas. Había también un sonido de tambores, pero puede que sólo fuera mi corazón ilusionado. Cuando ella yació a mi lado, la fría seda de su camisón poco hizo por reducir el fuego de mi piel enardecida, más bien soliviantó cada centímetro de mi cuerpo. Sobre todo los centímetros de abajo, Padre. No voy a decir que me resistí a la invasión de mis sábanas, ni a la completa conquista de mi cuerpo, entregado a su soñada pasión, porque añadiría a mis pecados la mentira. Con lujuria acogí su llegada, con regocijo respondí a sus besos, con entusiasmo de aprendiz recorrí sus curvas y altozanos, con deseo estrujé sus caderas de perfecta simetría y descendí mi cuerpo sobre su ardiente carn....
- ¿Detalles? ¿Le parece, Monseñor? Bueno... si usted quiere... En mi sueño, ella visitaba mi lecho. En la oscuridad, me envolvía primero su perfume, más enervante que el incienso del templo y que los azahares de Granada. Mientras mi bella pelirroja se acercaba, el silencio estaba lleno de anticipación y sólo lo rompían el leve rumor de sus pies desnudos y nuestras respiraciones entrecortadas. Había también un sonido de tambores, pero puede que sólo fuera mi corazón ilusionado. Cuando ella yació a mi lado, la fría seda de su camisón poco hizo por reducir el fuego de mi piel enardecida, más bien soliviantó cada centímetro de mi cuerpo. Sobre todo los centímetros de abajo, Padre. No voy a decir que me resistí a la invasión de mis sábanas, ni a la completa conquista de mi cuerpo, entregado a su soñada pasión, porque añadiría a mis pecados la mentira. Con lujuria acogí su llegada, con regocijo respondí a sus besos, con entusiasmo de aprendiz recorrí sus curvas y altozanos, con deseo estrujé sus caderas de perfecta simetría y descendí mi cuerpo sobre su ardiente carn....
- ¡Vade retro, Satanás! Tu alma está en peligro de condenación eterna. El Señor hizo de tu cuerpo un templo, y tú has permitido que la lujuria lo invadiera, desdichado. ¡Cómo te atreves a...
- Pp..p...pero usted me dijo que diera detalles. Con confianza, dijo. Amor y Compasión, dijo. Y que sin vergüenza...
- ¡Sinvergüenza!, eso debí decir. ¿Pero tú sabes el pecado en que has incurrido, infeliz? ¡Y hacer objeto de tu lascivia a esa pobre niña inocente, virginal, casta, pura...
- Emhhh.... Padre, disculpe que lo interrumpa, ¿usted no leyó la Gaceta del Chisme esta semana, no?
- Oh. Sí, bueno. Decía que has incurrido en pecado. Pero se es joven sólo una vez, y se comprende que si hay amor de por medio, y estando ella de acuerdo en recibir tus atenciones (me refiero a versos, madrigales, gestas caballerescas... que te quede claro, Andrés. No abuses de mi paciencia) es posible que puedas restañar el mal que has hecho.
- Entonces... ¿ya me puedo ir?
- Momentito. Tenemos que hablar de la penitencia.
- ¿Voy de nuevo al convento a aprovisionarlo de leña y a ofrecer mi ayuda para lo que sea menester?
- De ninguna manera. Esa penitencia ya no sirve para ti. Tienes a todas las monjitas comiendo de tu mano. La semana pasada, sin ir más lejos, Sor Ángeles tuvo el atrevimiento de decirme que no podía entregar a tiempo los nuevos ornamentos bordados para el altar porque estaba ocupadísima renovando tu guardarropas con camisas de lino finamente labrado y una capa de terciopelo forrada de piel. Me dijo "porque se acerca el invierno, Monseñor, y ese pobre chico está casi desnudo. Ni bufanda tiene.". Si no fuera porque conozco a Sor Ángeles desde hace casi cuarenta años, me atrevería a jurar que le brillaron los ojitos cuando dijo "desnudo". Y todavía no puedo creer que hayas convencido a la Madre Superiora para que te diera la receta de sus inigualables tarteletas de limón, que han sido el secreto mejor guardado del convento desde que fuera fundado por Santa Carmelita de los Pies Llagados. No, de ninguna manera te dejaré acercarte de nuevo a las buenas monjitas, eres pésima influencia para ellas. Tu penitencia consistirá en ayunar dos días a pan y agua, y en rezar una novena.- ¿Y si lo dejamos en dos novenas y un día a pan y agua, Monseñor? La carne es débil.
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