Semejanzas y diferencias.
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Esta historia empezó dentro de un grupo de aficionados (el uso del sustantivo masculino es un himno al machismo en el idioma castellano, digamos que eran unas treinta aficionadas... y yo) a la lectura y traducción de novelas románticas. Ustedes saben cómo son esas cosas: al principio mucha educación, mucha cortesía, mucho atenerse al tema que nos reunía... pero al poco tiempo mostramos la hilacha y echamos los chanchos. Y aquello fue un viva la patria.
Para muestra, aquí va una selección –bastante expurgada, este blog no pretende saltar a la fama a través del simple expediente de ser demandados por exposición indebida de intimidades ajenas- de aquel intercambio de cartas, gozosa lluvia de mariposas virtuales que se posaban en nuestro correo cada día.